La Comisión Europea ha publicado un informe que evalúa cómo los Estados miembros están aplicando los requisitos de Cultura de Seguridad Alimentaria (CSA), incorporados al Reglamento (CE) 852/2004 y reforzados en 2021. El documento revela una implantación desigual: mientras dos tercios de los países ya integran controles de CSA en sus inspecciones, otros aún no realizan verificaciones específicas.
El informe destaca que las grandes y medianas empresas muestran mayor madurez en CSA gracias a certificaciones como IFS, BRCGS o ISO 22000, mientras que las microempresas presentan más dificultades. Entre las no conformidades más frecuentes figuran la falta de formación del personal, la ausencia de procedimientos documentados y la escasa integración de la cultura organizativa en la gestión diaria.
La Comisión identifica retos clave: falta de recursos, subjetividad en la evaluación y necesidad de nuevas metodologías para valorar actitudes y comportamientos. También recoge buenas prácticas de países como España, Irlanda, Francia y Bélgica, que ya han desarrollado guías, plataformas y programas específicos.
La hoja de ruta europea prevé reforzar la verificación de la CSA en auditorías futuras y solicitar a la EFSA un dictamen científico que correlacione la cultura organizativa con la reducción real de riesgos microbiológicos.
Fuentes: (food.ec.europa.eu in Bing)