¿Ventilamos bien nuestros espacios interiores?

¿Ventilamos bien nuestros espacios interiores?

La calidad del aire en espacios interiores (CAI) condiciona nuestra salud, teniendo en cuenta que pasamos una gran cantidad de horas dentro de los edificios. Y una buena CAI necesita una buena ventilación. La tasa de ventilación necesaria se establece, normalmente, basándose en las emisiones de CO2, según el número de ocupantes de un cierto espacio, sin embargo, un parámetro que también debería tenerse en cuenta son las emisiones de sustancias contaminantes por el mobiliario interior y los acabados.

 

¿Ventilamos bien nuestros espacios interiores?

Esta pregunta se plantea un estudio realizado en la Universidad CEU San Pablo de Madrid, que muestra la importancia que tiene la contaminación del aire interior proveniente de los materiales que se hallan en los espacios cerrados y la necesidad de tenerla en cuenta como parámetro para poder establecer una tasa de ventilación correcta en edificios residenciales.

Según la autora del estudio, Susana Hormigos, es necesario unificar los criterios en este campo, de forma que se establezcan regulaciones que incluyan los contaminantes emitidos por los materiales de construcción y mobiliario ubicados en espacios de ocupación de baja densidad.

La investigación de Hormigos supone un avance dentro del ámbito de la tecnología de la construcción, ya que normalmente la tasa de ventilación necesaria en edificios se establece según el número de ocupantes de un cierto espacio, basándose en las emisiones de CO2. El estudio, enmarcado en su tesis doctoral ‘Eficiencia de la ventilación en ambientes residenciales para la promoción de la salud de sus ocupantes por medio de estrategias arquitectónicas’, se centra en establecer las tasas de ventilación adecuadas para eliminar o diluir la contaminación presente en los espacios interiores residenciales, hasta niveles seguros de exposición, teniendo en cuenta las sustancias contaminantes emitidas por los materiales empleados para los acabados y el mobiliario, los llamados compuestos orgánicos volátiles (COV).

El factor es importante, según Hormigos, para poder establecer una concentración máxima admisible de COVs, que garantice la seguridad de los ocupantes del edificio en términos de salud, y establecer el valor específico o rango de valores para una tasa de ventilación adecuada, que evite altas concentraciones de estas sustancias nocivas.

Los materiales húmedos en los edificios nuevos y una mezcla de materiales húmedos y mobiliario en los edificios antiguos son una de las principales causas desencadenantes de una alta contaminación con COVs en interiores. Por ejemplo, las pinturas y revestimientos o los adhesivos. Además, los entornos residenciales en interiores también tienen altas concentraciones de aldehídos y hidrocarburos terpénicos, debido al uso de la madera y sus derivados.

¿Cómo saber el grado de contaminación y la ventilación necesaria?

En el trabajo se aplicó un método basado en las directrices de ASHRAE, evaluando un caso de estudio consistente en un dormitorio individual, teniendo en cuenta diferentes variables (utilizando un software de simulación para CAI): diferentes materiales, diferentes configuraciones del espacio (variación de volumen) y aplicando diferentes reglamentos para la CAI (modificación del límite de concentración de COVs totales permitido). 

El objetivo fué mostrar la influencia de los materiales (cantidad, tipo y edad), la relación entre la superficie de la fuente de emisión y el volúmen de la habitación (relación de carga) y la concentración máxima de contaminación permisible en el cálculo de una tasa de ventilación adecuada, que garantice una buena CAI.

Para determinar esta tasa de ventilación adecuada se siguieron los siguientes pasos:

  1. Identificar los materiales de la habitación que actúan como fuentes de contaminación (acabados y mobiliario)
  2. Registrar los datos de emisiones totales de COVs y formaldehídos de cada fuente de contaminación, asi como las variaciones en las composiciones de estos compuestos en función del tiempo y de la relación de carga.

La mayoría de riesgos para la salud asociados a las emisiones de COVs suceden durante los primeros meses de uso del edificio o tras realizar reformas en el mismo, cuando las concentraciones son más elevadas. Por tanto, es importante tener en cuenta la edad de los materiales para caracterizar las emisiones de COVs.

Por este motivo, se establecieron cuatro períodos de estudio para establecer la tasa de ventilación correspondiente en cada uno de ellos; 3 meses, 6 meses, 1 año y 2 años. Estos cuatro períodos fueron definidos considerando investigaciones previas, que establecen dos años como el período de tiempo en que las emisiones de COVs se reducen a su intensidad mínima.

Por último se calcularon las tasas de ventilación requeridas en cada situación, de acuerdo a concentraciones máximas permitidas de COVs totales y formaldehidos, previamente establecidas.

El estudio abre líneas futuras de investigación, por ejemplo para establecer el tiempo mínimo que debe transcurrir desde la aplicación de nuevos materiales hasta que sea seguro utilizar el espacio donde se ubican las nuevas fuentes de emisión, o el estudio de las variaciones en la CAI considerando el comportamiento de los ocupantes del espacio interior y la influencia de la ventilación en la concentración de contaminación en interiores.

 

Fuente: CEU Universidad San Pablo

Artículo original: Susana Hormigos: 'Ventilation rate determination method for residential buildings according to TVOC emissions from building materials' publicado en la revista 'Building and Environment'.