Rutas de la contaminación del plástico

Rutas de la contaminación del plástico

Rutas de contaminación

Actualmente se considera que los micro y nanoplásticos son ubicuos en el ambiente. Se los puede encontrar en el aire interior y exterior, en el agua, los sedimentos y los organismos terrestres y acuáticos. Sus fuentes principales son diversas pero en gran parte provienen de plásticos de un solo uso, textiles, cosméticos, artes de pesca, pinturas, polvo urbano, neumáticos y procesos de la agricultura e industria.

Los micro y nanoplásticos tienen la capacidad de traspasar las plantas de tratamiento de aguas residuales, que no están diseñadas para retenerlos. En consecuencia, se acumulan en puntos con mayor densidad de población y su distribución está influenciada por los movimientos del agua (corrientes marinas) y el aire (vientos). En particular los océanos acumulan los plásticos, siendo su reservorio final y, por consiguiente, la flora y fauna del océano están especialmente expuestas.

En comparación, en los productos alimenticios solo se han encontrado por el momento cantidades pequeñas de partículas de plástico, sin embargo existe una gran variabilidad en el riesgo de exposición. Algunos estudios han estimado la exposición humana anual a los microplásticos causados por el consumo de mejillones, considerados potencialmente como los alimentos más contaminados por estas partículas.

Según uno de esos estudios, los resultados variaron de 123 partículas microplásticas/ año / cápita en el Reino Unido a 4.620 partículas / año / cápita en Bélgica, Francia o España, donde el consumo de mariscos es mayor. Un estudio de la EFSA también estima que una porción de 225 g de mejillones chinos conduciría a la ingestión de 900 partículas de plástico. Considerando una porción por mes durante un año, el consumo aumentaría a 10,800 partículas / año / cápita. Por lo tanto, la variabilidad del número de partículas / año / cápita es alta, dependiendo del país y los hábitos nutricionales.

Otro producto que se ve afectado especialmente afectado es la sal. Un estudio realizado para conocder la exposición anual a microplásticos en sales en España, estimó hasta 510 partículas / año / cápita, utilizando la dosis diaria máxima de sal recomendada por la OCDE (5 g de sal por día). Sin embargo, la dosis diaria recomendada no refleja necesariamente el consumo real de esos productos.

En el mismo estudio se intentó sumar el consumo promedio de micropartículas por consumidor, con resultados que indicaron una ingestión de más de 5 800 partículas / año / cápita, considerando conjuntamente las contribuciones de la sal(que aportó el 3% del total de partículas), cerveza (9%) y el agua embotellada (88%).

Evaluación del riesgo en la cadena alimentaria

Una hipotética amenaza para la salud humana debida a los microplásticos puede ocurrir a través de su ingesta en la cadena alimentaria. Los alimentos que consumimos pueden estar contaminados por microplásticos, ya sea por una exposición directa en el medio ambiente o por transferencia de los microplásticos en la cadena trófica entre depredadores y presas, en especies comestibles.

El impacto en la salud humana puede deberse a la naturaleza físico-quimica de los micro/nanoplásticos y al potencial daño tisular que pueden causar, pero también al hecho de que podrían ser portadores de sustancias químicas y microorganismos potencialmente tóxicos.

Sin embargo, la CE considera que solo se podrá realizar una evaluación de riesgos efectiva cuando se disponga de datos concluyentes sobre la exposición humana.

Por el momento, se han registrado datos de 201 especies comestibles (200 marinas y 1 terrestre) consideradas como afectadas por la presencia de micro/nanoplásticos. 

En el caso de la mayoría de las especies marinas, la contaminación puede explicarse por ingestión directa y por transferencia trófica, que, dada la persistencia del plástico, puede producir una acumulación biológica, con mayor nivel de concentración cuanto más elevado es el nivel trófico.

Si bien en muchas especies las partículas plásticas son eliminadas con el tracto digestivo antes de ser consumidas, otras como los bivalvos o pescados pequeños se consumen enteros y pueden ser una fuente de contaminación en la dieta humana.

En 2016, la EFSA publicó un informe sobre la presencia de microplásticos y nanoplásticos en los alimentos, con un enfoque particular en los productos del mar. Este informe indica que el mejillón común (M. edulis), cultivado para el consumo humano, puede ingerir partículas microplásticas con tamaños que varían de 2 µm a 10 µm.  El informe también describe que los microplásticos en bivalvos, camarones y peces pueden alcanzar concentraciones promedio de 0.2 a 4 micropartículas/g,  0.75 partículas/g y 1-7 partículas/g, respectivamente. 

Actualmente, los únicos estudios sobre la contaminación por microplásticos en los productos alimenticios se refieren a la miel, el azúcar, la sal, la cerveza, el agua embotellada y las sardinas en lata.  

Necesidad de más conocimientos

Respecto a los nanoplásticos, solo un número mínimo de estudios evalúa su presencia en la cadena alimentaria humana, un hecho que la CE atribuye a una falta de metodologias de muestreo y análisis estandarizados.

Por el momento, algunos estudios describen la capacidad de las nanopartículas para adsorberse sobre las algas y penetrar en especies marinas como los mejillones, las ostras y los peces. También se ha descrito la transferencia trófica de nanopartículas de algas a peces, a través del zooplancton. Sin embargo, ningún estudio revisado ha demostrado sin ambigüedad la presencia de nanoplásticos en los alimentos relacionados.

Además de hacer patente la necesidad de definir los microplásticos y desarrollar metodologías estándar, la CE recomienda en su estudio la evaluación de los niveles de consumo promedio de todos los productos alimenticios potencialmente contaminados por micro/nanoplásticos por año y cápita, en diferentes regiones del mundo. Lo que aportaría una evaluación más exacta de la exposición humana a estos contaminantes a través de la dieta.

 Fuente: Review of micro- and nanoplastic contamination in the food chain, Comisión Europea