Las cucarachas no se alimentan al azar

Las cucarachas no se alimentan al azar

Una vez más, la estructura simple del cerebro de las cucarachas sorprende por la complejidad de las actividades que pueden realizar estos insectos, de movimientos principalmente nocturnos, y el conocimiento que desarrollan respecto a su entorno.

Estudios realizados con Blatella germánica muestran que las cucarachas son totalmente conscientes de la distribución espacial de alimento y agua en su entorno localizado. Contrariamente a lo que pueda pensarse, estos estudios muestran que las cucarachas no se alimentan al azar, y que de hecho, son muy eficientes en sus desplazamientos entre los alimentos, las fuentes de agua y sus refugios.

Aunque las cucarachas viven en grupos agregados, se alimentan en su entorno de forma individual, utilizando el conocimiento que adquieren por si mismas. Y lo hacen mediante un proceso de integración de información, en forma de olores o señales visuales, adquiridos en excursiones de forrajeo anteriores, que les permite desarrollar su propio sistema de orientación. La cucaracha actualiza constantemente este conocimiento base, con la dirección y la distancia hasta nuevos puntos en su entorno, ya sean de alimento, agua o refugio, que quedan vinculados a señales olfativas y visuales.

En un entorno nuevo, en el que estas señales aprendidas están ausentes, las cucarachas alemanas exploran en un patrón aleatorio, que cubre todas las superficies accesibles en el entorno circundante. Una vez que encuentran una fuente de alimento interesante, integran su posición en su base de datos de navegación, vinculándola con señales visuales y olfativas, y relacionando su posición, en términos de dirección y distancia hasta su refugio. En futuras expediciones de forrajeo, se desplazaran directamente, más o menos tomando la ruta más corta, hasta la ubicación memorizada, lo que mejora enormemente su eficiencia en conseguir alimento.
Curiosamente, tienden a poner mayor énfasis en las señales olfativas cuando buscan fuentes de alimentos y en las señales visuales cuando regresan a sus refugios.