La enfermedad de Lyme: la nueva epidemia del siglo XXI

La enfermedad de Lyme: la nueva epidemia del siglo XXI

Las garrapatas se están expandiendo, con el cambio climático y los inviernos más suaves, a nuevas zonas geográficas en las que anteriormente no podian sobrevivir. Y con ellas, se expanden también las bacterias del grupo Borrelia burgdorferi sensu lato, responsables de la infección transmitida por picadura de garrapatas más frecuente en las zonas templadas de Europa, América del Norte y Asia: la Borreliosis de Lyme.

 

La enfermedad de Lyme se expande geográficamente

 

El aumento de las temperaturas cálidas a nivel global altera el funcionamiento de los ecosistemas, y, en el caso del entorno de las garrapatas, esto no es una excepción.  Inviernos suaves y épocas estivales largas hacen que podamos hallarlas activas antes de lo habitual, en lugares inesperados y con mayores poblaciones.

El calor, por ejemplo, potencia la reproducción y expansión de pequeños mamíferos, que son reservorios naturales de la bacteria Borrelia burgdorferi y, al mismo tiempo, hospedadores de las garrapatas que transmiten la infección a los humanos. La temperatura afecta también a los desplazamientos de las aves migratorias, otro medio de transporte para las garrapatas, que se desplazan con ellas. Las aves adelantan sus migraciones y numerosas especies de aves del sur se desplazan hacia el norte para criar. 

Asi, los expertos consideran, por ejemplo, que la variante del virus de los dos primeros casos en España de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, registrados en 2016, podrian haber llegado a España a través de garrapatas transportadas por aves migratorias a las que parasitan, procedentes del norte de África.

La conjugación de factores climáticos y biológicos es, para el profesor Rick Ostfeld de la Universidad de California (EEUU), una posibilidad para predecir el riesgo y la incidencia de la Borreliosis de Lyme de una temporada para la siguiente. Por ejemplo, una mayor cantidad de alimento o temperaturas altas, que den lugar a un pico de población de ratones silvestres en una determinada zona, implicará un mayor riesgo de contraer la enfermedad en la temporada siguiente. Los ratones del año anterior son importantes porque son los que infectan a las larvas y ninfas de las garrapatas, que se alimentan de ellos en la primavera siguiente. A más ratones, más larvas infectadas y mayor posibilidad de contraer la enfermedad. 

Ostfeld dirige actualmente el proyecto The Tick Project, en el que se estudian posibles intervenciones ambientales para prevenir la enfermedad de Lyme y otras patologías transmitidas por las garrapatas.

La enfermedad de Lyme afecta al ser humano desde tiempos remotos, como muestra la momia de Otzï, conservada en el hielo de los Alpes italianos desde hace 5.300 años y que padecia la enfermedad. Sin embargo, las nuevas condiciones ambientales y una mayor concienciación sobre esta patología y sus factores de riesgo, la han convertido actualmente en un relevante problema de salud pública y en una de las enfermedades transmitidas por vectores con un mayor crecimiento en Occidente.

Hasta el punto de denominarla como la nueva epidemia del siglo XXI.

En los últimos años su incidencia se ha multiplicado por 25 en los EEUU, estimándose 300.000 nuevos casos cada año, y en Europa se ha confirmado un notable aumento de los casos documentados, que superan los 360.000 en los últimos 20 años. En el Reino Unido, los casos se han multiplicado por 10 desde 2001. Y también aumenta la incidencia en Asia.

 

En España no hay estimaciones oficiales del número de casos anuales, pero debido a que la Borrelia está extendida por toda Europa, extrapolando los datos se podría hablar de entre 40.000 y 50.000 casos anuales.

En las zonas endémicas de Europa, las especies de B. burgdorferi circulan entre las garrapatas de la especie Ixodes ricinus, ampliamente distribuida en la península ibéricay sus huéspedes vertebrados, incluyendo muchas especies de pequeños mamíferos y aves, que son los principales huéspedes de alimentación de las larvas y ninfas.

Las garrapatas adultas generalmente se alimentan de animales más grandes como ciervos, ovejas y otros ungulados de gran tamaño, que no son competentes para la Borrelia, pero ayudan a mantener la fase reproductiva de las garrapatas. Y cuando saltan a otro huésped, como puede ser un humano, le transmiten la infección a través de su picadura.

 

Como explica la Asociación de Lyme ALCE, la enfermedad de Lyme, o borreliosis de Lyme, es una enfermedad multiorgánica con manifestaciones principalmente dermatológicas, reumáticas, neurológicas y cardíacas. La llaman “La Gran Imitadora” ya que puede ser confundida con otras enfermedades, como la Esclerosis Lateral Amiotrófica, Esclerosis Múltiple, Síndrome de Fatiga Crónica, Fibromialgia, Alzheimer o Parkinson. Un hecho que dificulta su diagnóstico y correcto tratamiento a tiempo con antibióticos y aumenta la posibilidad de cause complicaciones crónicas severas en articulaciones, corazón y sistema nervioso.

Dado que no existe actualmente una vacuna efectiva para proteger a las personas frente a B. burgdorferi, la prevención se basa principalmente en evitar las picaduras de garrapatas y en mantenerse alerta a posibles sintomas tras exponerse en zonas endémicas a entrar en contacto con estos arácnidos.

 

Fuente: http://www.caryinstitute.orgOpen Mind