La contribución de la cadena alimentaria a la resistencia bacteriana

La contribución de la cadena alimentaria a la resistencia bacteriana

Un estudio realizado en la Universidad de León pone de manifiesto la importancia de emplear concentraciones correctas de desinfectantes al realizar actividades de higienización, no sólo en el entorno clínico sino también en las industrias alimentarias. Un uso incorrecto o en concentraciones no adecuadas de estos productos puede incrementar la prevalencia de resistencia a antibióticos en cepas de Listeria monocytogenes.

Dada la alta gravedad que puede llegar a tener una infección de listeriosis, la bacteria que puede causarla,Listeria monocytogenes, es uno de los organismos clave a controlar en el ámbito de la industria alimentaria.

Dado que puede sobrevivir en condiciones adversas más tiempo que otros patógenos relevantes para la seguridad alimentaria, el control de este patógeno durante el procesado de alimentos requiere de un programa de higiene y desinfección efectivos.

Y que sea efectivo es doblemente importante, por un lado para proteger directamente la salud de los consumidores y por el otro para evitar que la resistencia de Listeria monocytogenes pueda incrementarse debido a un uso indebido de los desinfectantes.

Este último punto ha sido objeto de estudio en la Universidad de León (ULE), en el que se ha comprobado que el uso de tres ingredientes activos, habituales en los desinfectantes recomendados para la industria alimentaria (hipoclorito sódico, cloruro de benzalconio y ácido peracético) a dosis bajas, por debajo de la concentración mínima inhibitoria, puede incrementar, en determinadas condiciones, la prevalencia de resistencia a antibióticos en cepas de Listeria monocytogenes.

El trabajo, desarrollado por el Grupo de Investigación de la ULE en Seguridad Alimentaria, Alimentación e Higiene de los Alimentos (SEGURALI) consiguió el primer premio del IV Congreso Internacional de Calidad y Seguridad Alimentaria, celebrado en Madrid el pasado mes de junio.

Ante el grave problema global de incremento de resistencias a los antibióticos en bacterias patógenas, las conclusiones del estudio son relevantes para la Salud Pública y la Seguridad Alimentaria y ponen de manifiesto la importancia de emplear correctamente los desinfectantes, tanto en el entorno clínico como las industrias alimentarias.

Para ello es necesario:

  • Realizar una aplicación adecuada de los compuestos, utilizando concentraciones suficientes y llevando a cabo una distribución homogénea.
  • Evitar el almacenamiento incorrecto de las formulaciones, que podría resultar en una disminución de la concentración efectiva de los biocidas.
  • No aplicar los desinfectantes en superficies sucias, con cantidades excesivas de materia orgánica, donde algunos compuestos, por ejemplo el hipoclorito sódico (lejía), podrían verse inactivados.

La resistencia bacteriana a los antibióticos se ha convertido en un problema de Salud Pública de primera magnitud e importancia creciente en el ámbito mundial. Las infecciones provocadas por bacterias resistentes son muy problemáticas desde el punto de vista clínico, al quedar invalidados como opción terapéutica algunos antibióticos de empleo habitual para el tratamiento de estos procesos.

Aunque el uso de antibióticos indiscriminado o indebido en medicina humana y en veterinaria es el principal factor de riesgo en la emergencia y diseminación de determinantes de resistencia, en los últimos años se le está dando cada vez mayor importancia a la contribución de la industria alimentaria a este problema y existe una preocupación creciente en relación con la posibilidad de transmisión de bacterias resistentes a lo largo de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumidor.

Desde hace más de dos décadas, miembros del SEGURALI, estudian el efecto antimicrobiano de diferentes biocidas, por ejemplo, descontaminantes de la carne, y los posibles riesgos bióticos (parásitos, virus, priones y bacterias) para el consumidor derivados de su empleo.

Hasta el momento habían comprobado la influencia de los factores de estrés subletal relacionado con el uso de desinfectantes en la resistencia a antibióticos de algunos microorganismos, como Escherichia coli y Salmonella

En el caso de Listeria monocytogenes, estudios previos del SEGURALI habían demostrado el efecto de determinados descontaminantes de la carne, principalmente el clorito sódico acidificado, en el incremento de la resistencia a los antibióticos. El nuevo trabajo confirma también este hecho en el caso de exposición de las bacterias a dosis bajas de desinfectantes de uso habitual.

 

Fuente: Universidad de León